sábado, marzo 28, 2009

Ver

Está escrito que el filósofo Avicena le dijo a un sufi:
-Qué es lo que habría que ver si no hubiese nadie presente para verlo?
El sufi respondió:
-Qué es lo que no podría verse si hubiese un vidente presente para verlo?

Pensadores de Oriente
I. Shah

viernes, febrero 20, 2009

Chessdar (Finale)

Finalizada la restauración y traducción completa de la inconclusa biografía del gran Maestro Jan Mark van Rooterinjgk, compartimos sus últimos avatares.
Página 46, sección cuarta del Umm el Qissa. Continuamos leyendo las postreras palabras de su mentor, de Koonig:
"Recuerda: No añadas azucar a la receta de Oma Gertrud porque arruina el sabor de la canela...".
Nada importante nos añaden sus páginas íntimas a nuestra historia. Por ello, codeamos el diario íntimo del mentor de nuestro malogrado héroe a un lado y continuamos con las crónicas febrilmente recopiladas por el experto en laberintos y enólogo francés André Ridois. Prost!
"Su talento fue creciendo al espasmódico ritmo de cada caricia que su diestra mano le donaba a cada pedazo de madera tallado. Al principio, comenzó a elaborar tantas variaciones sobre conocidas aperturas, que si tuviéramos que escribirlas en un libro, necesitaríamos talar 100.000.000 billones de árboles para fabricar celulosa. Lidiar con el marketing, los gremios, corromper políticos, realizar exitosos lobbys, matar a un ruiseñor y recién en ese momento, tendríamos una colección inspirada en las variaciones van Rooterinjgk. La misma estaría compuesta por 189 tomos de 56.789 páginas cada uno, a razón de 1 variación por carilla. Agradecemos a Rupert Güngrass por haber hecho generosamente los cálculos pertinentes para ejemplificar el genio sin igual de van Rooterinjgk.
Previsiblemente, matemáticos, físicos cuánticos y médicos no-lineales objetan este cálculo, aduciendo que sería económicamente inviable crear esta colección de variaciones sobre aperturas ajedrecísticas del siglo XIX".
Volvamos al talento, citando las ahora sí certeras palabras de su mentor de Koonig:
"La facilidad con la que destrozaba, aniquilaba, desmenuzaba, destripaba a sus rivales, comenzó a ser terrorífica. Su capacidad de predecir los movimientos que haría el contrincante de turno, fue el primer movimiento que lo acercaría definitivamente a la caída de su Rey.
Todo empezó luego de derrotar en fatigosos 789.847 movimientos al que hasta ese entonces era considerado el ajedrecista más grande de todos los tiempos, el indio Raji Shravantar, invicto hasta el octavo día del florido mes de mayo, en ese crítico año de 1913. La partida (la más larga hasta la fecha) tuvo una duración de 19 días, 21 horas, y 89 segundos. Bien hará el lector en preguntarse por qué 89 segundos?. Tampoco lo sabemos.
Durante ese lapso, murieron de inanición 57 periodistas, 89 miembros del público, y el tío de Raji. Citamo aquí la regla responsable de semejante pandemonio:
Regla 4, inciso 78:
"Todo aquel espectador presente en el momento que se efectuare el primer movimiento de la partida por el título mundial de Ajedrez, no podrá abandonar el recinto hasta que la misma arribe a su fin".
El certero movimiento del único peón negro que restaba sobre el amaderado tablero, fue suficiente para decretar el jaque mate al solitario Rey blanquecino. Raji, abrumado, en estado de delirio por el agotamiento, decidió que ese mismo quebrado soberano tallado en mármol blanco, fuera su primer (y último) alimento. La ingestión de dicha pieza, luego de felicitar caballerosamente a van Rooterinjgk, fue la tinta que firmó su sentencia de muerte.
El único testigo de esa masacre, fui yo, de Koonig.
Lo único que me queda ahora es mi brazo derecho, reservado para componer esta elegía a mi más notable discípulo.
El resto de mi mermado cuerpo fue alimento y bebida para mi genial Jan. El manjar original fue mi tosca pierna izquierda; fue decisiva la incómoda presencia de ciertos callos (adornando barrocamente la planta de mi pie zurdo) que impidieron obstinadamente el equitativo reparto de mi peso corporal al caminar.
Misma suerte tuvo la musculosa pierna derecha, tiernizada a fuerza de golpes contra la pared. Mi brazo izquierdo pereció alrededor del día 18. Alégrome que fuera útil para que Jan conquistara la cima tan merecida. Agradezco los amorosos cuidados que día a día me brinda mi amadísima Thea Rommedahl, diosa terrena sin la cual esta historia no podría ser contada. También ella agradece aun hoy que la partida no se haya prolongado aun más, ya que además de obstinada hoy sería una esposa insatisfecha".
N de la R: El siguiente relato es adjuntado debido a su valor histórico, amén de ignorarse su origen cierto. Hay fuertes indicios que indicaría que el autor es d.
N de la R: El escriba que estaba posando su pluma en el momento de inmortalizar el nombre del supuesto autor del relato que continúa a esta nota, falleció en circunstancias misteriosas. Se le encontró la lengua bañada de un líquido azul.
N de la R: El escriba responsable de la nota anterior a ésta, olvidó revelar el nombre del supuesto autor de la nota que aparece dos líneas abajo: de Koonig.

"Clarividencia.
Las partidas fueron cada vez más breves. La tremebunda capacidad de predecir los movimientos de sus circunstanciales contrincantes crecía a ritmo desenfrenado (el musicólogo austríaco Reinhard Fiebel afirma que este mismo ritmo alocado podría haber influído decisivamente en Stravinsky para que componga su genial Le Sacre du printemps).
La primera partida que disputó como poseedor del cetro mundial aconteció en Göteborg durante una cálida jornada sabatina (24/08/13). Su rival fue el renombrado Andreas Tholen, célebre por su apertura de los tres caballos. Apenas comenzado el match, Jan notó claramente que podía establecer su estrategia sabiendo qué movimientos haría Andreas hasta la situación 5 (5 movimientos efectuados por cada jugador).
El crudo invierno germánico fue el blanco marco dentro del cual descubrió, en Bremen (15/10/18), ante el afgano Omar Saleem, que su don premonitorio llegaba hasta la situación 9.
Oprimido por un clima exageradamente hostil, sentado frente a Vasselin Todorov, breves instantes antes de que la primera partida del match pactado a 12 enfrentamientos comenzara en la capital búlgara Sofía, su clarividencia lo abrumó. Se supo vencedor apenas efectuado el primer movimiento; se supo vencedor del match completo; supo con divina insolencia cada pensamiento de su rival; supo el perfecto recorrido de cada gota de sudor que Todorov producía; supo que ya nada quedaba por saber, mas esperar.
El match finalizó tras un promedio de 8 movidas por partida.
Lentamente, su don fue ganando terreno sobre su fatigada vida. Con el primer matinal parpadeo, sabía con pavorosa precisión cada cosa (por baladí que fuere) que iba a suceder en su previsible día.(John Rut, titular de la cátedra "literatura latinoamericana y sus lazos con pasados probables" comenta en un artículo publicado por la revista dominical del Times que esta utilización del término "baladí" podría demostrar la decisiva influencia del maestro de Koonig sobre la obra completa de Jorge Luis Borges).
Predijo sin duda alguna cada rival que le tocaría, como así también con qué variante le ganaría a cada uno de ellos. En ocasiones me señalaba, durante la partida, alguna bella señorita entre el público y me espetaba: -Maestro de Koonig, hoy compartiré lecho y efluvios personales con aquella blonda dama sentada junto al hombre de sombrero de copa-.
La depresión comenzó a ser su pan cotidiano. Cada aventura predecida, cada visita que posaba su sombra en la chambre quatre cent quarante-quatre del fastuoso Hotel aux Provence sobre la Rue d´Argent 587 en el secreto pueblo de Orét-en Provence, fallaba en conmover a Jan.
Agudizado su estado depresivo, recurrí al céleberrimo psicoanalista, psiquiatra y aficionado al ajedrez Dr Antoine du Rapresse, famoso en ese entonces por rebatir las teorías más celebradas de su mentor, Siegfrid Hümmell.
Mis intentos fueron vanos. Lo recibió una agradable misiva, quince nardos y un tablero firmado por el mismo Gran Super Maestro van Rooterinjgk. Cada amigo, admirador o mujerzuela que intentaba llegar al lejano piso, fracasó en el intento. Nada escapaba a su visión.
Ese primer día del más frío agosto que mis articulaciones recuerden, fue el último en el cual lo vi con vida. Me recibió de buen humor, postrado en su cama, sin siquiera moverse; abrumado por el detalle obsesivo de cada segundo que caía sobre sus sentidos con todo el peso de los universos. Siempre admiré la naturalidad (e impostada sorpresa) con la que recibía mis palabras, mis gestos, ademanes, aromas, previamente presentidos por él. Hablamos sobre ciertas irrelevancias del día anterior, compartimos unos tragos de café frío, y estrechándome la mano con cierta dificultad, me señaló con su mirada un sobre sobre su polvoriento escritorio. Supe que cualquier palabra sería fútil. Lo miré con digna emoción, aun sabiendo que él ya me habría observado en ese estado mucho antes de que mis labios saborearan mi última lágrima. Tomé el sobre, lo guardé previsiblemente en el bolsillo interno de mi saco y dejé la habitación 444 por última vez.
No citaré aquí todas las líneas que plasmó Jan en la que sabía que sería su último ejercicio literario; simplemente les revelaré, que hoy, sobre el final del primer día de agosto, sé con seguridad que mi amado discípulo Jan Mark van Rooterinjgk, gozará de la última bocanada de aire en el minuto 25, de la vigésimo segunda hora del día séptimo de este mes.
Primero, será untado enteramente en queso camembert. Sus partes pudendas, cubiertas por paradisíacas hojas de rúcula. Trozos de parra para cubrir sus párpados. Menta picada sobre sus palmas. Se encontrarán restos espolvoreados de azufre, hierro y alquitrán sobre su cabeza. Su cuerpo, destrozado por el peso del ejemplar vacuno, será descubierto al tercer día, durante la extrañamente calurosa mañana del día 10 del mismo mes"
El generosísimo André Ridois, nos comparte su más íntimo tesoro: las últimas palabras de Jan Mark van Rooterinjgk.
"Sé que me espera un deceso tortuoso y terrible. Nunca la he visto, pero sé que mi ultimadora es Gurtrud McKellen, hija predilecta del último escocés más fuerte de Laagraven. Expreso por escrito, mi última voluntad: Renuncio a cualquier tipo de acción penal contra ella. El peso de saber la vida que le espera de llevar a cabo dichas vengativas acciones, me llenan de terror."
por último:
"Acostumbrado rutinariamente a ver, sentir, oler, escuchar cada momento por-venir, me alegra horrorosamente la certeza de no saber qué vendrá después de morir aplastado por la vaca. Dios, sabe más".

Cumpliendo la última predicción del inolvidable van Rooterinjgk, publicamos este respetuoso homenaje biográfico.

Umm el Qissa.
Abukasem

viernes, febrero 13, 2009

Chessdar

Nos posamos sobre la previsible biografía de Jan Mark van Rooterinjgk, develada por la página 46 del capítulo Biografías del Libro de los Libros:
"El imberbe Jonas (su díscola personalidad obligó a sus padres a llamarlo así, debido a la repulsión que le daba su bautismal nombre) demostró un precoz talento para las artes culinarias. Apenas a los 3 meses de estar padeciendo este mundo, con la leche que brotaba del pecho materno, el pilluelo se las ingeniaba para fabricar una exquisita mantequilla que acariciaba el estómago de sus 53 hermanos, 3 abuelos paternos (la reputación dudosísima de la madre de Rilk van Rooterinjgk era la causante de semejante excedente de abuelos), la casquivana abuela Matilde Hesselinck, la abuela materna Renate Troikjh, el tío Samuel Dientras, un amigo de Rilk cuyos honorarios apenas eran suficientes para cubrir la ración de pan de un gato hambriento en Siberia y la ama de llaves, Theresa Uebl, famosa en el pueblo de Laagraven por sus exquisitos Scons y Maartelen (el equivalente al dulce de cajeta mexicano). El secreto estaba realmente en la mantequilla que hábilmente fabricaba el héroe de esta epopeya: Jan Mark van Rooterinjgk. El exacto día en el cual cumplía sus primeros (y únicos, segun los cálculos de Rost Törg, médico familiar) 5 meses, utiliza por vez primera, el espeso y agrio brebaje maternal, para elucubrar unos extáticos scons con dulce de membrillo. Semana a semana, sus progresos eran notabilísimos y espantosos a la vez. Creme Brûlée, salmón a la filipina, filet mignon; en resumen, un menu digno de la guía Michelin.
Mitos vernáculos afirman que fue el pequeño Jan con apenas 1 año y 4 meses, quien creó la pizza napolitana luego de unas vacaciones en la región de Puglia con la familia toda. Amén de otras magistrales recetas como el helado de banana split, flan casero, fondant de chocolat, pato a la naranja. Segun palabras del chef japonés Yuko Matsugane, fue el loco Jan quien por vez primera, decidió servir un ejemplar rosado de salmón traído de Noruega, mezclado en trocitos con un arroz hervido con vinagre y azucar. El prototipo del sushi.
Claro está, que varias de estas recetas no son a base de leche. Pero el niño, prendido al pecho materno, inspirado por ese elixir, creaba. Su madre iba de un extremo al otro de la elegante cocina familiar, con el pequeño engrapado a su busto generoso (su mama izquierda pesaba 16 kilos con 50 gramos, y la derecha, el doble: 56 kilos con 45 gramos). Su boca, tenaz como un pez con su anzuelo, le permitía mover sus diminutos brazos, frenéticamente mezclando ingredientes, batiendo, salteando, picando. Ese orgía creativa de gula, terminó el 24 de agosto de 1897. Mamá "pechos de avestruz gigante" Sarah, murió bajo los cascos de un ejemplar árabe que tiraba del carruaje del conde Gustav von Wesendonck. Sin ese estímulo, el bianuario Jan jamás pudo recrear ninguna de sus magistrales recipes (perdón por el desliz en inglés del curador de estas páginas, será devidamente castigado. Su nombre era John Pemberthonp y fue desterrado a la isla de Pascua, retornando a su hogar 4 días después)-(perdón por el error explicitado en la palabra devidamente, ya que el pasante que comentaba la curación de la biografía en curso jamás había aprobado ortografía elemental. Será debidamente castigado. Su nombre era John Perberthonp Jr., y corrió la misma suerte que el padre. No retornó a su hogar. Conoció a una mujer en el barco Lady Marcy.). Pedimos disculpas a nuestros lectores por este tipo de interrupciones inútiles.
Vanos fueron los intentos de conseguir pechos sustitutos: su abuelita murió de un infarto, provocado por el desgarro de su busto izquierdo, cuando el frenético Jan comenzó a arrastrarla de un extremo al otro de la cocina; además, perdió 679 litros de sangre; hecho que aun hoy, los galenos más ilustrados del mundo, no atinan a explicar. Se intentó con una vaca, pero su densa anatomía, amén de su escasa movilidad, atentaron contra el gourmand. Incluso, el robusto Ryan McKellen, conocido por esos tiempos como el escocés más fuerte de Laagraven, se sumó con súbito entusiasmo a la misión de ayudar al precoz Chef. Sirviéndose de sus hercúleos brazos, levantó a la vaca y siguió el frenético y descompasado ritmo del genial y puber Jan -aun con escasos 11 años-(y según afirmó en su reporte de ese año el médico familiar, sus 11 años durarían exactamente 1 año) por toda la cocina, mientras el, creaba y succionaba febrilmente la ubre del ejemplar vacuno (segun cálculos realizados por el célebre matemático y ginecólogo Richard van Orton, Jan consumía por receta, un aproximado de 560 litros de leche). La fuerza del errante escocés, fue mermando lentamente. Su postrero suspiro adornó la última gota de lima, que culminaba la obra de nuestro cocinero. La creación: una Entrée de queso camembert, rúcula, hojas de parra, toques de menta, azufre, hierro picado y gotitas de alquitrán. El resultado: decepcionante. McKellen murió del esfuerzo, aplastado por la vaca. Su familia demandó por 78 mil coronas neerlandesas a la familia van Rooterinjgk, adelantando su quiebra total. Por otro lado, la feroz e impiadosa crítica publicada en el Laagraven Tageblatt, firmada por el celebérrimo crítico culinario y pésimo besador Theo van Bruinks (quien había sido invitado cuidadosamente por el padre de Jan a la velada grastronómica), profetizaba y dictaminaba el fin de una ya diseccionada carrera detrás de ollas y sartenes.
Bañado en lágrimas, el jovenzuelo, postrado frente a la cruz que adornaba su piccolo dormitorio, juró por todos sus antepasados (algunos teóricos del Royal College of Thelogical Sciences afirman que incluyó en el juramento al príncipe heredero al trono, William Straatenger, e incluso, a la aun por nacer hija del fallecido McKellen) y también por su santa madre, que jamás volvería a pisar cocina alguna. Este hecho, sería la prueba concluyente de la extrema delgadez que llegó a padecer Jan durante su vida, llegando a acusar en báscula apenas 12 kilos (sí, adivinó: otra vez, galenos del Surgeons College of Glasgow afirman que jamás un hombre podría llegar a pesar 12 kilos)
Ese día, 15 de Febrero, significó el comienzo de su meteórica carrera en el cuadriculado mundo de las probabilidades ajedrecísticas. Apadrinado por el gran Maestro belga Reuben de Koonig, aprendió los movimientos básicos en escasos 4 segundos (prestigiosos físicos, psicólogos, astrónomos, goleros, matemáticos e incluso un hacendoso limpiador de los baños del prestigiosísimo Oxford College refutan este dato, alegando que es imposible semejante proeza). Memorizó las variaciones de las aperturas famosas por ese entonces: Gambito de Dama tímida. Variación de Koonig sobre tema de Diabelli. Apertura clásica neerlandesa. Variación sobre Gambito de atrevido Alfil. Todo ello, conseguido con apenas esfuerzo. Su tutor, encantado, le presentaba desafiantes, a los que despachaba sin titubear. Una nota del diario personal de de Koonig nos ilustra:
"su desdén era asombroso. A la joven promesa húngara Ingo Barsi, gran Maestro a los 17 años, lo venció en apenas 13 movimientos, jugando con negras, y una crisis estomacal que lo obligaba a dejar el tablero luego de cada jugada....."

Debido a imperfecciones en la traducción del texto siguiente, nos vemos obligados a interrumpir el relato. En breve, cuando el comité de sabios defina la traducción final, este texto encontrará su final.

Página 46. Umm el Qissa.

viernes, enero 16, 2009

Sentimiento

Durante mi estadía en Samarcanda, recuerdo vívidamente una tibia mañana de Abril, en la cual mi amado abuelo Halim me bendijo con esta brevedad:

Le preguntaron a Uwais:
-¿Cómo te sientes?
El dijo:
-Como alguien que se ha levantado por la mañana y no sabe si estará muerto por la noche.
El otro hombre replicó:
-Pero ésta es la situación de todos los hombres.
Uwais contestó:
-Sí, pero ¿cuántos de ellos lo sienten?

sábado, noviembre 29, 2008

El Libro de los Libros

Estimadísimos lectores, queridos no lectores, y amados detractores y enemigos, cito texto enviado por Abukasem desde la lejana Afganistán:

"....me excuso por esta prolongada pausa, pero debido a ciertos problemas legales que hemos debido enfrentar en la Corte de London, nos vemos obligados a hacer público el real título del libro citado aquí previamente como "Código da Silva". Su nombre verdadero, revelado en la página 267 del mismo, es "Umm el Qissa". Aún cuando los registros indican que el falso nombre fue registrado con casi 76 años de antelación a la aparición del best seller "Código da Vinci", y por sobretodo, se le fue presentada a la corte la prueba escrita que figuraba en la página 786, columna 3 del "Umm el Qissa", en la cual se indicaba precisamente el momento en el cual fue elucubrado el nombre fantasma "CDS", el polémico juez Richard de Chester falló a favor de los intereses editoriales contemporáneos".

Abukasem, el avaro Perfumista.

lunes, octubre 06, 2008

El País de la Verdad

Cierto hombre creyó que el estado de vigilia corriente, el que la gente conoce, no podía ser completo en modo alguno.
Buscó al verdadero maestro de la Era. Leyó muchos libros y se unió a muchos círculos. Escuchó las palabras y presenció las acciones de un maestro tras otro. Llevó a cabo las disciplinas y ejercicios espirituales que le parecieron más atractivos.
Se regocijó con alguna de sus experiencias. En otros momentos estaba confuso y no tenía ni idea de cuál era su estado, o dónde y cuándo podría terminar su búsqueda.
Un día, este hombre estaba examinando su comportamiento cuando de repente se encontró cerca de la casa de cierto sabio de gran fama. En el jardín de esa casa encontró a Khidr, el guía secreto que muestra el camino a la Verdad.
Khidr le llevó a un lugar en donde vio gente sumida en gran dolor y aflicción, y les preguntó quiénes eran.
-Nosotros somos aquellos que no seguimos las verdaderas enseñanzas, quienes no fuimos fieles a nuestros compromisos, quienes seguimos a maestros nombrados por ellos mismos- dijeron.
Entonces el hombre fue llevado por Khidr a un lugar en donde todo el mundo era atractivo y estaba lleno de alegría. Les preguntó quiénes eran.
-Nosotros somos aquellos que no seguimos las verdaderas Señales del Camino- dijeron.
-Pero, si habéis ignorado las Señales, ¿cómo podéis ser felices? -preguntó el viajero.
-Porque nosotros elegimos la felicidad en lugar de la Verdad -respondió aquella gente-, del mismo modo que aquellos que eligieron a los falsos maestros eligieron también el sufrimiento.
-Pero ¿no es la felicidad el ideal del hombre? -preguntó el viajero.
-La meta del hombre es la Verdad. La Verdad está más allá de la felicidad. El hombre que tiene la Verdad puede tener cualquier humor que desee, o ninguno -le contestaron-. Nosotros hemos pretendido que la Verdad es felicidad y que la felicidad es Verdad, y la gente nos ha creído. Por esta razón, también tú has imaginado hasta ahora que la felicidad debe ser lo mismo que la Verdad. Pero la felicidad te hace su prisionero, como lo hace la aflicción.
Entonces el hombre se encontró de nuevo en el jardín con Khidr a su lado.
-Te concederé un deseo -propuso Khidr.
-Deseo saber por qué he fallado en mi búsqueda y cómo puedo triunfar en ella -respondió el hombre.
-No has hecho más que despilfarrar tu vida -dijo Khidr-, porque has sido un embustero. Tu mentira ha estado en buscar tu satisfacción personal cuando podías haber estado buscando la Verdad.
-Y, sin embargo, llegué al punto en donde te encontré -contestó el hombre-, y eso es algo que casi no le ocurre a nadie.
-Y tú me encontraste -explicó Khidr- porque por un instante tuviste suficiente sinceridad para desear la Verdad por sí misma. Fue esa sinceridad, en aquel único instante, la que me hizo responder a tu llamada.
Ahora el hombre sintió un arrollador deseo de encontrar la Verdad, aunque se perdiera a sí mismo.
Khidr, sin embargo, comenzaba a alejarse, y el hombre empezó a correr tras él.
-No debes seguirme -dijo Khidr-; porque estoy retornando al mundo ordinario, el mundo de mentiras, porque es donde yo tengo que estar, si he de hacer mi trabajo.
Y, cuando el hombre miró a su alrededor otra vez, se dio cuenta de que ya no estaba en el jardín del sabio, sino en el País de la Verdad.

Página 67
Pensadores de Oriente
Idries Shah.

domingo, septiembre 21, 2008

Haut Culture

La trabajosísima traducción, restauración y posterior envío del resultado obtenido, han atentado contra el normal funcionamiento de este espacio público de divulgación del Libro de los Libros, de la panacea del conocimiento, el testigo vivo de tiempos pasados, presentes, futuros, y pasados no concretados, así como también futuros improbables y presentes ignorados: "El Código da Silva".
Ahora, a continuación, luego de la nota adjuntada 4 renglones más arriba (este sería el quinto), compartiremos con ustedes un hecho que podría espolvorear otras harinas sobre el tamiz de la cultura.
"....Klgu". Nota del traductor: Debido al pésimo estado de conservación del Libro de los Libros, la luz eterna sobre todas las dimensiones existentes..(editamos para acortar el número de adjetivaciones que utiliza el traductor y restaurador Jonas Flagstad, poeta frustrado y pésimo Chef).."Código da Silva", recurrimos al capítulo de presentes probables, página 18769093872, columna segunda, para intentar desentrañar el contenido de las páginas 20984628,9, a la 9, entitulado: Transportes públicos, arte, y poesía en la ciudad de Velergör.
Aquí, una probable interpretación, revelada por el capítulo "Presentis Improbabilis".:
"La nación de Nooorgipongöris, cuya capital yacía bajo el nombre de Velergör, era la más desarrollada en lo que a bellas artes, música y literartura en general se refiere. Quizá, alcanzando las cotas más altas jamás alcanzadas en la dimensión A3-67 en la cual habitamos (aquí se desarrolla una encarnizada discusión sobre el nombre adecuado para esa dimensión, y si realmente es diferente a la actual en la que estamos viviendo). El curioso origen de este astonishing desarrollo (pedimos perdón a los lectores por el uso de una palabra foránea, pero el traductor últimamente está imbuído del spanglish tan de moda en el Reggaeton), estaría ligado a la gran red de transporte público que existió en la ártica capital. Cómo?. Seguramente se lo pregunte el ávido lector. Aquí hay varias respuestas ensayadas: Kristoff Huy, de la Universidad de Göteborg, especula que se debía a la lluvia horizontal. Esta explicación decidimos excluírla por baladí. Pedro Martínez Reyes, asegura (y por esto apostó a su esposa, a su preciosa hija de 14 años, y su perro Ki) que se debió este desarrollo a la fealdad de todos los habitantes de sexo masculino, que se culturizaron para atraer a las féminas. Esta explicación la excluímos porque así lo ha decidido la preciosa hija de 14 años, al ver las manos del hombre que la iba a poseer, si publicábamos la aseveración completa del doctor en Biología Pedro Martínez Reyes (aka Chulito). Por esto la jovencita pagó una suma aproximada de....."
En este momento, todo se vuelve inteligible, hasta grotezco, por ende, el gran abukasem decidió expular de la sociedad de traductores e intérpretes al licenciado Jonas Flagstad por incumplimiento de juramento. Pedimos disculpas, y luego de estos anuncios, volvemos para contarles cómo realmente se desarrollaron las artes en la ciudad de Velergör.
"La manzana ha caído del árbol"
"Las uvas están secas, me trae un Tiramisú?"
Luego de los prometidos anuncios, continuamos:
"...así, la red de transportes, funcionaba con modernísimos vehículos, conducidos por eméritos artistas. Se recuerda el caso del poeta Marius van Reeilkkjkjsas, que improvisaba sonetos plenos de ironía, y rigurosas observaciones a los distraídos transeúntes que provocaban bruscas maniobras del letrado chofer. Citamos un ejemplo para que entiendan su grandeza:
Oop mei de jerr
juugen woedd.
Woir!.
Cjuuhebjslpogkl,
Uytooiskmn, Pöoo¨kdjaf,
Wh, fertos, ghufyss, Pöooiisnf,v!
Agradecemos la colaboración del traductor de esta extinta lengua, llamada en su tiempo Veöooidnsdijan, Kluf van Seerttinadns, que nos facilita una traducción al castellano:

Joven dama
ciega hija de puta, movete.

Pedimos perdón a los lectores sensibles, ya que preferimos no ejercer la censura y publicar la traducción tal como fue envíada por Kluf.
No sólo en la poesía se detienen los dones de estos curiosos conductores. Famoso fue el pintor Juup der Oppppppppphdan, que realizaba carísimas y codiciadísimas obras de arte abstracto, con la misma sangre, bien de los pasajeros, bien suya, o bien de transeúntes distraídos, o en su defecto, suicidas. Terminó sus días en la prisión de Wxdas, muriendo desangrado sin culminar su postrera y más famosa obra: Sangre sobre Sangre. Estudio sobre Drácula y la Sangre. Esta obra fue rematada en Sufygsgaa ( el equivalente a nuestro actual Sotheby´s) en la friolera de 140 millones de pounds. Gracias al elixir rojo de su hermana Juyyp y su madre adoptiva Mergret Qpoil, terminó de realizarse la obra. Ellas sacrificaron su vida para satisfacer el deseo del genio sangriento. Se comenta que la obra la habría adquirido un hombre con estas iniciales: C.D.
La misma se entitula (en presente, porque el arte es eterno) Sangre, Sangre!.
Por último, bien documentado está el caso de Jwer ben Oijd. Compositor, novelista y torturador de conejas en celo. Compuso su ópera Mimí, el viaje te costará 10 Uyt (moneda local), y su novela gloriosa que le valió que bautizaran con su nombre al primer árbol de Hgf (símil a nuestra banana) plantado en la capital (lector, si a esta altura del relato, recuerda el nombre de la capital, mande una misiva a esta dirección: Strasse Ganz, Nummer 873.), llamada: "Cart, tu viaje costará 15 Uyt. También, la serie de ensayos: "Trois, el viaje costará 89 Uyt".
Amigos, nuestro viaje al probable pasado finaliza aquí. El costo es de 983 pounds. Enviar el dinero en billetes de 20 pounds a esta dirección:
de Koonig Strasse, Nummer 98473.09 + 8762.